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UN PASEO POR GIRONA Y SU OTOÑO, BY CATERINA PÉREZ.

November 28, 2017

UN PASEO POR GIRONA Y SU OTOÑO, BY CATERINA PÉREZ.

Es viernes, temprano, muy temprano. Acabo de llegar a Girona con una lista de rincones para ver, un pequeño mapa y mi cámara encajada perfectamente dentro del bolso. La mañana es fría, nublada y, de entrada, lo que más me apetece es encontrar un sitio para tomar algo caliente. Me dirijo al casco histórico de la ciudad, que está a unos pocos minutos de la estación, al otro lado del río. Al cruzar el Pont de Pedra contemplo las casas a lado y lado del Onyar, y me doy cuenta de que va a ser una mañana hermosa, que Girona está callada y bonita, vestida de otoño.

 



Callejeo un rato aprovechando la tranquilidad de primera hora. Girona tiene un casco antiguo particularmente enrevesado. Su catedral, imponente, se alza sobre una pequeña colina, entre las casitas de colores esparcidas, que se apretujan, como si no se quisieran caer al río.

Sus callejuelas son amables, de cuestas suaves. Girona ha sabido conservar su casco medieval a la perfección, y todo su embrollo de rincones y escalinatas te transporta en el tiempo.

 



Y por si fuera poco, también puedes encontrar un sinfín de comercios antiguos, como colmados, mercerías, tiendas agrícolas, cafeterías y confiterías. Solo tienes que darte una vuelta para disfrutar de estos comercios que en una ciudad pequeña, y nada agresiva, se han permitido conservar su autenticidad: un espectáculo de latas de conserva, encurtidos, tarros de dulces, licores de toda la vida, etc.

 




A media mañana, cuando la actividad comercial empieza, me tomo un chocolate caliente en L’Antiga (la chocolatería donde meriendan las “señoras” de Girona) y empiezo con algunas compras. Encuentro tiendas preciosas, y como queda poco para Navidades, aprovecho para hacerme con algunos elementos que me van a servir para la decoración, al mismo tiempo que me doy algún capricho.

 



Me quedo enamorada de La Bu, una tienda de objetos artesanales. Una selección de piezas, hecha con un gusto exquisito, te espera nada más entrar. Madera, latón, barro y flores secas, son sus elementos.

Otra tienda de decoración que me parece interesante es Samarkanda. Alberga mobiliario y textiles de un marcado carácter étnico, que te harán soñar.

¿Una tienda de ropa chula? Kreative Therapy. Prendas sobrias y elegantes, en un espacio muy inspirador.

 


Como en el mítico Le Bistrot, en la pujada de Sant Domènech, un restaurante con solera, donde el trato es estupendo y la cocina deliciosa; y con la panza llena y de camino a la estación, todavía tengo tiempo de perderme por dos librerías maravillosas: Geli y Sweet Books. La primera, una librería abierta desde 1879, abarrotada de libros. La segunda, un rincón que desprende magia y poesía, dedicado a los libros de segunda mano, donde puedes encontrar auténticas maravillas.

 


Regreso a casa con la certeza de que vendré más a menudo, porqué es una ciudad fácil, amable, que te permite hacer una pequeña pausa. Yo ya he hecho mi listita de rincones y descubrimientos, tenéis que hacer la vuestra, si no la conocéis, Girona os sorprenderá.